Sinopsis
“Tenemos que divorciarnos”.
Horacio Tolosa miró largamente el escueto mensaje en su celular. Solo eso: “tenemos que divorciarnos”. Como si fuera algo indispensable; como quien dice tenemos que hacer pintar la casa porque hace cinco años que no lo hacemos; o tenemos que comprar pan porque no podemos comer los fideos con tuco sin pan para untar”.
-¿A vos te parece, Metiche, que estos son modos de pedir el divorcio?
La gata que el comisario encontró durmiendo en su cama, una mañana en la que llegó agotado al monoambiente donde vivía desde que lo habían trasladado a la capital, le respondió con un ronroneo seductor.
Varias veces la había sacado por la ventana, pequeña y alargada, de la kitchenette, la que él nunca cerraba y daba a la cornisa que rodeaba todo el edificio. Sin embargo, la gata insistía en esperarlo en su cama. “Si serás caradura y metiche”, le había dicho la primera vez. La gata no se ofendió y volvió. Terminó siendo Metiche, la que comía los restos de las hamburguesas o los lomitos con los que el comisario se alimentaba de mala gana …